Mentiras Verdaderas

Wednesday, July 25, 2007

Antiprofesía


Demoró tanto en decidir que la vida misma le puso la encrucijada en sus narices,No podéis escapar.

espero...

sinceramente, que sepas lo que aquello significa.
Mientras tanto querida, creo que ya sé la respuesta (siempre la supe).

Mientras Soñaba:

Me miró a los ojos y me preguntó: “¿Alguna vez tuviste la esperanza de estar conmigo?”.

Y fue la primera vez en veinte y cinco años que me puse a pensar sobre la esperanza.
—Siempre he tenido ganas de estar contigo —le respondí.
—¿Y la esperanza?
—Es lo mismo.
Se echó para atrás, ahora sí sonreía.
—Puedes tener ganas de tocar piano —me dijo—, o de comer. Pero no tienes la esperanza. La esperanza es otra cosa.
—Dímelo tú. ¿Tengo la esperanza de estar contigo? —le pregunté.
—Ahora no la tienes —me dijo—. Ahora lo que tienes es ganas, tienes deseos, tienes fantasías y sueños. Pero no estás vibrando, no sientes la esperanza.
Bajó la mirada al suelo. Cuando la levantó otra vez, tenía los ojos húmedos. Me dio miedo. Lo primero que pensé es: se va, me deja.
—Patiglio—dijo, y me puso una mano en la rodilla—, la vida me obligo a optar: Toma mi mano y camina junto a mi, es contigo con quien de verdad quiero estar.
La quedé mirando sin encajar del todo la frase. Ella ahora sonreía, y también lloraba un poco. Pero yo me quedé en blanco. Después, con los minutos, reaccioné y la abracé muy fuerte. Pero pasaron horas para que yo comprendiera la esperanza.
La esperanza es cuando abren todas las puertas del corral y salen los animalitos corriendo. Ahora sí tengo la famosa esperanza. No puedo dormir pensando en que estaré contigo. No puedo respirar sabiendo que ahora caminaré de la mano junto a ti.
Las ganas están bien, los deseos y las fantasías también son buenas. ¡Pero la esperanza es grande! Te deja soñar y estar cagado de miedo al mismo tiempo.

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