Mentiras Verdaderas

Wednesday, July 25, 2007

Tiempo Muerto


Hoy me tocó ir a pagar las cuentas. Es una cosa muy aburrida que ocurre una vez por mes y nos obliga a hacer una larga fila y quedarnos allí, parados o sentados. Casi dos horas de tiempo muerto. No puedo irme, pero tampoco puedo hacer lo que hago siempre, porque estoy esperando. El hombre, cuando está aburrido y en público, actúa diferente que cuando está aburrido y en casa. Por ejemplo, hace círculos en el suelo con la punta del zapato, cosa que no haría jamás si estuviera solo.

A ti, lector, te ocurre todo esto cuando tienes que ir a hacer algún trámite y hay mucha gente por delante (toda la gente que está por delante en las colas, es gente más responsable que tú). Te dan un número y te dejan tirado. Sabes que tienes dos horas de no hacer nada y eso te agobia. Eso es un tiempo muerto. Para la gente que no tiene imaginación, ése es el gran enemigo de la sociedad moderna, mucho más que el comunismo y el olor corporal.

Yo creo que toda la tecnología, desde hace ya muchos años, está abocada a que las personas no tengan que padecer el tiempo muerto.

Ya se puede pagar casi todas las cuentas por Internet, pero no sólo eso. Los celulares tienen millones de botones y jueguitos para el que el homo sapiens no se aburra cuando está esperando un avión, una pizza o a una señorita impuntual.

Sin embargo, el tiempo muerto sirve para muchas cosas: puedes hacerte un tatuaje en el brazo, puedes componer una canción mentalmente, puedes hacer el intento de recordar el perfil exacto de la mina que te gustaba en el colegio, puedes silbar... En las épocas antiguas, cuando había muchos más tiempos muertos, yo creo que también había muchos más cantantes, silbadores y recordadores de chicas.

Pero hay algo mucho más importante que se puede hacer en el tiempo muerto: puedes hacerte amigo tuyo. Conversar contigo.

Yo lo hago.

Los tiempos modernos están acabando con ese termómetro interno que nos indica que hay que serenarse, que nada importa, que lo único que nos queda es conversar con uno mismo. Ya nadie conversa mirándose dentro.

Todo el arsenal tecnológico está centrado en que la gente no se aburra. ¡Qué idiotez más grande! Nos estamos quedando sin tiempo muerto por culpa de los artefactos musicales que te impiden hacer balances de tu vida en un viaje largo a la universidad. La gente ya no piensa, sólo presiona botones. La gente ya no silba ni dibuja en las servilletas.

El tiempo muerto, amigos míos, está a punto de morir.

Antiprofesía


Demoró tanto en decidir que la vida misma le puso la encrucijada en sus narices,No podéis escapar.

espero...

sinceramente, que sepas lo que aquello significa.
Mientras tanto querida, creo que ya sé la respuesta (siempre la supe).

Mientras Soñaba:

Me miró a los ojos y me preguntó: “¿Alguna vez tuviste la esperanza de estar conmigo?”.

Y fue la primera vez en veinte y cinco años que me puse a pensar sobre la esperanza.
—Siempre he tenido ganas de estar contigo —le respondí.
—¿Y la esperanza?
—Es lo mismo.
Se echó para atrás, ahora sí sonreía.
—Puedes tener ganas de tocar piano —me dijo—, o de comer. Pero no tienes la esperanza. La esperanza es otra cosa.
—Dímelo tú. ¿Tengo la esperanza de estar contigo? —le pregunté.
—Ahora no la tienes —me dijo—. Ahora lo que tienes es ganas, tienes deseos, tienes fantasías y sueños. Pero no estás vibrando, no sientes la esperanza.
Bajó la mirada al suelo. Cuando la levantó otra vez, tenía los ojos húmedos. Me dio miedo. Lo primero que pensé es: se va, me deja.
—Patiglio—dijo, y me puso una mano en la rodilla—, la vida me obligo a optar: Toma mi mano y camina junto a mi, es contigo con quien de verdad quiero estar.
La quedé mirando sin encajar del todo la frase. Ella ahora sonreía, y también lloraba un poco. Pero yo me quedé en blanco. Después, con los minutos, reaccioné y la abracé muy fuerte. Pero pasaron horas para que yo comprendiera la esperanza.
La esperanza es cuando abren todas las puertas del corral y salen los animalitos corriendo. Ahora sí tengo la famosa esperanza. No puedo dormir pensando en que estaré contigo. No puedo respirar sabiendo que ahora caminaré de la mano junto a ti.
Las ganas están bien, los deseos y las fantasías también son buenas. ¡Pero la esperanza es grande! Te deja soñar y estar cagado de miedo al mismo tiempo.